miércoles, 12 de enero de 2011

POR DESOBEDIENCIAD

Desde las diez de la mañana, bajo el amparo de un techo que daba sombra a la acera frente al juzgado de letras de Amapala, las 14 personas, entre stos 8 mujeres, citadas a enfrentar el delito de desobediencia más familiares, amistades, compañeras y compañeros de organizaciones de la zona de Zacate Grande, Choluteca, Tegucigalpa, Australia, Canadá e Italia esperamos durante todo el día el desarrollo de la audiencia.


Con una defensa conjunta entre abogadas privadas y las profesionales de COFADEH se inició el proceso de revisión de la documentación del caso dentro de las oficinas.


Mientras, afuera se repetían los detalles del violento desalojo del que fueran objeto varias personas de Coyolito y comunidades cercanas que participaron en solidaridad contra la acción ilegal realizada por la policía nacional en beneficio del Banco HSBC.

Hombres y mujeres, ellas más numerosas, mostraban aún los rastros de golpes y actos de agresión que afectaron a muchas personas que viven en la zona.

Niñas y niños pequeños se vieron particularmente dañados por gases lacrimógenos, hombres fracturados, mujeres apedreadas en fin Una larga lista de efectos sobre sus cuerpos que duran hasta hoy.

Elba Yolibeth rubio es una de las procesadas, tiene 20 años y es corresponsal de la Voz de Zacate Grande, nos cuenta la persecución de los policías contra ellas y la asaña con las que las trataron, algunos de ellos andan por ahí en grupos de cuatro, citados por el mismo juzgado; otros no fueron identificados porque cuando el desalojo llevaban pasamontañas.

El día transcurre y Amapala se calienta. Para el almuerzo, las mujeres reparten queso y tortillas; agua y refrescos. Las niñas se quedan dormidas en brazos y todos tenemos cara de cansancio, pero aquí hay experiencia también para esta resistencia.

Algunas de estas personas tienen colección de enjuiciamientos, algunos resueltos pero la mayoria no. Acusados de los delitos más sonoros: sedición, agresión, desobediencia, abusos, etc, Una mira a las acusadas y las encuentra hondureñas, pobres, asoleadas y luchadoras como tantas otras en tantos puntos del país. Se ríen de su competencia de delitos, "a ver vos cuántos tenés, yo te gano".

Dentro del juzgado la defensa presenta un recurso de nulidad del proceso por violación a derechos humanos de las y los detenidos, sosteniéndose en los documentos en los que la misma jueza ejecutora afirma la existencia de estos graves delitos.

El juez de letras Ariel Arcángel Berríos dice que la nulidad no cabe y que hay que seguir el proceso, y llama continuamente buscando asesoría. Las abogadas saben que por procedimiento no se puede continuar la audiencia y deciden ejercer el recurso de apelación a esta acción del juez de no aceptar que el procedimiento está mal, desde su origen, pues, contrario a lo que está sucediendo son los y las desobedientes quienes podrían estar demandando a la policía por abuso de autoridad. Ese recurso se presentará el viernes y como hoy vendrán la multitud en resistencia para conversar, asolearse y atestiguar el paso de la tortugona justicia hondureña.

Ahí habrá que estar.

Prensa insurrecta.

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